La mayoría de las parejas no llega a terapia por una crisis. Llega porque llevan dos años teniendo la misma discusión y ya se saben el guion de memoria.
Dos consultas que se tocan
La terapia de pareja trabaja el vínculo: cómo os habláis, cómo discutís, qué esperáis el uno del otro y qué se ha ido acumulando sin decirse.
La sexología clínica trabaja la sexualidad de forma específica: deseo, dificultades, dolor, miedos, expectativas. Muchas veces van juntas, porque lo que pasa en la cama suele ser un reflejo de lo que pasa fuera de ella. Y a veces no: hay dificultades sexuales concretas con abordaje propio.
Motivos habituales de consulta
- Deseo desigual o pérdida de deseo
- Discusiones que se repiten siempre igual
- Dificultades sexuales: dolor, anorgasmia, disfunción eréctil, eyaculación precoz
- Infidelidad y crisis de confianza
- Sexualidad después de la maternidad, la menopausia o una enfermedad
- Dudas sobre orientación, identidad o prácticas
- Decidir si seguir juntos o separarse bien
Cómo son las sesiones
En pareja suelen durar entre 60 y 90 minutos —hacen falta— y empiezan con una o dos sesiones de evaluación, a veces con una sesión individual con cada persona. Después se trabaja con tareas concretas entre sesiones.
En sexología, buena parte del trabajo es informativo: hay muchísimo mito y muy poca educación sexual real. Nunca hay exploración física ni prácticas en consulta: se habla, se entiende y se practica en casa.
Sobre la privacidad
Es la duda que más frena a la gente. La consulta es confidencial, en una sala cerrada, con entrada discreta y sin sala de espera compartida con nadie más. Lo que se habla ahí no sale de ahí.